"Las cobradoras del esmoquin", guía gráfica de elementos principales



La agencia de recobros "Las cobradoras del esmoquin" es una compañía de ficción para la cual me he inspirado en algunas de estas agencias, bastantes populares en España hace unos cuantos años ya. Usándolas como elemento principal y tomándolas como protagonistas, he realizado un "spin-off" formando un total de 11 relatos cortos independientes, que pueden leerse correlativamente o, si se prefiere, aleatoriamente.

"Las cobradoras del esmoquin" tienen como particularidad que es una compañía solo de mujeres (o bueno, principalmente de féminas), así que en ese aspecto también es un tanto peculiar, lo que me ha supuesto adentrarme en mi lado más genderfluid.

En este post os ofrecemos un repaso sobre los elementos principales (o algunos de ellos) de sus aventuras (y desventuras), centrándome en lo que suelen utilizar habitualmente.

Historia del Kamaz 1111 (Astro 11301 o Lada Oka)



Popularmente conocido como "Lada Oka" (oficialmente Lada 1111 Oka), o Vaz o AutoVAZ 1111, el Vaz 1111 fue un automóvil ruso de tamaño mini o sub-compacto. Las distintas denominaciones que lees en el encabezado de este post se debe a sus diferentes fabricantes (o marcas bajo las que se vendió, más bien), todos ellos, en realidad, formando parte de la extinta URSS, de manera que se podía fabricar por una marca o por la otra. Inicialmente diseñado por la Vaz (hoy del Grupo Renault), la firma rusa nunca lo fabricaría, cediendo la producción del modelo final a la fábrica de la SeAZ en Serpukhov. Como esta localidad, perteneciente al ámbito regional de Moscú, de poco más de cien mil habitantes, se encuentra entre los ríos Nara y Oká, el coche recibió el apodo (que no denominación) de ese río, el Oká, escrito como Oka (sin tilde).

Curiosamente, el Vaz 1111 también se fabricaría por el poderoso consorcio de camiones y vehículos pesados, los famosos Kamaz, como Kamaz 1111, en la localidad del Tartaristán llamada Naberezhnye, una gran ciudad con más de medio millón de habitantes, y cuya factoría está actualmente en manos de la ZMA (una filial de Kamaz, que también produce camiones bajo su propia marca, además de furgones y furgonetas).

Para que nos hagamos una idea de lo que implicaba que un automóvil como el Vaz 1111 fuera fabricado por Kamaz, sería algo así como si Pegaso fabricase el Seat Arosa, lanzándolo con su propio logo. Vamos, algo impensable en España, e impresionante en Rusia. Pero entremos en la historia de este interesante e increíble pequeño coche ruso, que es enormemente llamativa.

Los misterios de Erius



Erius es un investigador de la Inquisición, un personaje desarrollado por Bia Namaran. En estas adaptaciones encontramos a Erius investigando fenómenos extraños, sucesos y acontecimientos que van más allá de la realidad, misterios que nos plantean interrogantes por responder, y soluciones por descubrir.

Para buscar su explicación, o desvelar sus secretos, Erius tendrá que adentrarse en unos ambientes y relacionarse con seres sobrenaturales que a la mayoría de las personas les costaría entender, e incluso admitir siquiera su existencia.

En esta serie de relatos "Los misterios de Erius" encontrarás cómo el más allá se entrelaza y relaciona de manera mucho más directa e intrincada con la rutinaria vida diaria, de una forma que probablemente nunca llegaste a sospechar.

La amante desconocida



Un día cualquiera, en la habitación de un hotel cualquiera de una gran ciudad, un hombre despierta sin ningún recuerdo de su pasado, y con solo la pista de un papel en su mano y un críptico mensaje. A partir de ahí, una serie de acontecimientos se suceden, cada uno más incomprensible que el anterior, mientras trata de desentrañar el misterio que envuelve a su persona y a su pasado. Al final, todo se reduce a una simple elección, una básica pero importante elección que supondrá no solo la llave a su futuro, sino toda una revelación.

Con "La amante desconocida", A. Bial le Métayer nos ofrece un paseo por una ciencia ficción diferente, un thriller amoroso y sin un solo respiro que sumerge al lector en una búsqueda constante mientras la incertidumbre lo envuelve todo, y llena de interrogantes y dudas cada acontecimiento. Como en la propia vida.

Carreras callejeras



Si llevas pasión y gasolina en las venas, este nuevo relato de Le Métayer te hará pasar un rato estupendo. La velocidad, los míticos y más rabiosos coches GTI de la historia, y una dosis de romanticismo se mezclan con la adrenalina y la pasión por conducir.

Seguiremos las andanzas de un emprendedor en el mundo del motor, que se hace con un pequeño taller en el cual aspira a convertir su sueño de reparar coches en su forma de vida. Pero entre el ajetreo de las carreras, preparaciones tuning y una lucha constante por conseguir sacar adelante el taller, se mezclarán las curvas más peligrosas con las que podría dar, y no son precisamente las de un circuito, sino las del femenino cuerpo de una de las "Pit Babes". A partir de ahí sus aspiraciones serán no solo reparar coches, sino algo de casi mayor importancia: conseguir el corazón de la mujer que ha trastocado todos sus planes.

El arte del phreaking



¿Sabías que en las antiguas cabinas en España, no solo había que pagar por la llamada, sino también tenías que pagar "entrada"? En efecto, hubo una época en que las cabinas en España había que depositar dinero para que se abriera la puerta y poder entrar para realizar la llamada.

¿Y sabías que en Estados Unidos el movimiento phreaker comenzó gracias a que unos cereales regalaban unos silbatos que imitaban los tonos del teléfono? Con ellos se podían simular los sonidos para llamar que emitían los aparatos telefónicos.

Y si en Estados Unidos se usaba un silbato de cereales, ¡en España los primeros phreakers utilizaban tenedores! Con ellos, golpeaban sobre la superficie metálica del cuerpo del teléfono, haciendo creer a la operadora que habían insertado monedas.

Estas, y muchas otras anécdotas respecto al movimiento phreaker en España, las encontrarás en este entretenido volumen contado en primera persona por uno de los hackers de la telefonía que vivió - y también sufrió - la experiencia y evolución de los teléfonos desde la década de los setenta, hasta el auge de la telefonía móvil. Con él, podrás conocer las argucias y trucos que utilizaban para realizar llamadas gratis, escuchar conversaciones ajenas, e incluso manipular a su antojo la red telefónica.

Desde las primeras llamadas por pulsos, con aquellos antiguos teléfonos que funcionaban con fichas (que se vendían en estancos, bares y afines), hasta la masificación de los smartphones. Desde cómo hackeaban los famosos CNT, los TUP (Tele-phone User Part), o los TM de los noventa mediante "calling cards", los teléfonos con monedas sobre red fija y las instalaciones por cable, hasta la forma en que acceden a las conversaciones mediante troyanos y apps de los más famosos sistemas operativos para telefonía celular. En este libro te darás cuenta de que ningún sistema de comunicaciones es seguro, y que el más fiable smartphone puede manipularse a voluntad, incluso a distancia.

"El arte del phreaking" te revelará un mundo que, oculto a la realidad de lo cotidiano, esconde un negocio donde todo se puede comprar..., si se cuenta con el suficiente dinero. Un mundo donde palabras como "intimidad" o "privacidad" no existen, porque para un phreaker simpre ha sido un reto que han tratado de superar.

Espionaje, corrupción y tecnología, en una nueva novela de A. Bial Le Métayer en donde el phreaking aparece al desnudo, y que no dejará indiferente a nadie.

Curvas y aceite



El día a día de un taller de automóviles puede parecer rutinario, pero en el garaje Doble E sus propietarias no tienen ni un minuto tranquilo. Un grupo de delincuentes que buscan preparar su vehículo para el contrabando, una estudiante buscando su primer coche, un coleccionista sin mucha conciencia... Y si a todo ello unimos a dos guapísimas chicas rubias que ejercen la mecánica del automóvil, tenemos el lío montado.

Historias peculiares de un taller de reparaciones en donde viviremos las más pintorescas y peliagudas situaciones, y en donde las estrellas no son solo las berlinas y sedanes que allí se reparan.

Romanticismo, escenas de auténtica pasión y mucho amor por los automóviles. Si te gusta el mundo del motor con una pizca picante y sensual, entonces estas en el lugar adecuado. Coge una llave inglesa y prepárate a disfrutar de lo lindo con las aventuras de nuestras chicas.


("Curvas y aceite" es un spin-off con las mecánicas que tuvieron su primera aparición en la serie de relatos "Un lugar en el tiempo", del mismo autor).

El Interventor



Me llamo Arxos porque no soy nadie a quien se pueda definir; soy el ingrediente equis, la fórmula secreta. Aunque si quieres una definición más cercana a mí, tal vez mi cometido sea lo más acertado para ello. Soy "el hombre del saco", "la mano negra". Soy un suplantador, un implicador, un instigador. Soy un planificador, un agitador, un maquinador. Soy un manipulador.

Soy Arxos. El Interventor.

Formo parte de un departamento dentro de la compañía Merschwellman AG, que tampoco tiene nombre. Estamos por debajo del sistema, a espaldas del sistema, ignorados del sistema. Indetectables, inaprensibles, indefinibles. En el subterráneo, en las cloacas, en los suburbios. Otros mueven los hilos, manejan las máquinas. No somos de esos. Somos los que llevamos a cabo la injerencia, los que trastocan, los que agitan. Somos la mano debajo de la mesa, el trato en la sombra.

Tú piensas que conoces quienes dictan las normas, quienes hacen política, quienes manejan tu vida. Bonita ilusión. Despierta, porque nada de eso es real. Aquí te cuento mis secretos, que son "sus" secretos; que son, en realidad, todos los secretos. Los secretos que te obligan a ir a trabajar, a salir a la compra, a pagar ese precio que nosotros imponemos.

Somos los que nunca salimos en la foto porque, sencillamente, nosotros estamos manejando esas cámaras en las sombras y a tus espaldas.

Somos los que pueden hundir tu vida en un instante, o borrarte de las estadísticas y de los registros como si jamás hubieras existido. Nunca pierdas de vista tus espaldas. Allí, estamos nosotros.