Bultaco y su lamentable final


Llevo unos días escribiendo y documentándome sobre la historia de la famosa y añorada marca de motocicletas Bultaco, en especial de dos de mis modelos preferidos, las Lobito y las Campera. Aunque hace poco unos inversores - algo que lleva algunos años muy de moda - han intentado recuperar su nombre para remarcar bicicletas eléctricas, y aprovecharse de su fama para tratar de venderlas, lo cierto es que Bultaco - la de verdad - lleva extinta ya muchos años, desde 1981, nada menos (bueno, en ese año solo lanzaron un modelo, así que "murió" mucho antes).

Mientras escribía sobre ella, me han resultado muy llamativas - salvando las distancias, claro - sus semejanzas con Casio, donde llegaron tarde y mal a los relojes inteligentes, y no supieron ver la que se les avecinaba. Tampoco es nuevo: algo similar ocurrió con Nokia. Bultaco era una marca muy exitosa, o relativamente exitosa, al menos. De hecho, en aquella España de los sesenta, no había mucho donde elegir en materia de motos: o una Sanglas, o una Montesa, o una Ossa, o una Bultaco. Poco más. Y todas, claro, de producción total y cien por cien nacional, casi hasta el último tornillo.




Sin embargo, si seguimos la evolución de la marca del pulgar levantado, nos daremos cuenta que hubo un notable punto de no retorno. De hecho, Bultaco bebió de sus primeros modelos muchos años y, cuando trató de evolucionar - como con la moderna Streaker -, ya era demasiado tarde y la crisis le acuciaba. Y eso que tenían innovaciones increíbles, diseños adelantados a su tiempo y a su época que, incluso, a día de hoy son casi imposibles de encontrar: pequeños maletines incorporados en los laterales (muy útiles y atractivos), cadenas con protección para evitar deterioros y, ya en los primeros años, tubos en posición elevada para protegerlos de impactos, algo que ahora vemos como lo último de lo último (hay marcas modernas con escapes por debajo del sillín como si eso fuera lo más "cool", pues no, Bultaco ya ofrecía escapes laterales superiores hace décadas).

El problema - o uno de ellos, claro - fue que nadie de sus directivos supo ver la tendencia del mercado, estaban empeñados y tan absorbidos por la competición, que no supieron (o no quisieron) tomar conciencia de que el mundo a su alrededor había cambiado. Incomprensiblemente seguían lanzando a la venta motos para circuitos, que no estaba mal, pero no se podía vivir solo de viejos laureles.

Otro problema fue la poca visión comercial y del parque automovilístico en el que tenían que desenvolverse. Y es que cuando surgió Bultaco a finales de los cincuenta, los coches en España eran pocos y caros. De hecho, y aunque uno tuviese el dinero para adquirir un auto, había que esperar una lista de pedidos inmensa. Así que como opción para todo tipo de clientes se encontraba el mundo de las motos. Adquirirlas, conducirlas y mantenerlas era fácil, y la burocracia sencilla - no como hoy, que tener una motocicleta es casi un imposible por la cantidad de trabas y bloqueos administrativos que se imponen -.

Pero a finales de los sesenta todo cambiaría: los automóviles eran cada vez más asequibles, fáciles de conseguir y el mercado de segunda mano muy amplio. A la par, cualquier persona sin carnet podía conducir ciclomotores de 50 y 75 cc., ni siquiera había que matricularlos, así que casi todas las marcas, como Derbi, pasaron a llenar sus catálogos de modelos de esas cilindradas.

Bultaco renovaba sus mismos modelos, pero no había grandes novedades de cilindradas, al contrario: su estrategia fue exportar a Estados Unidos, una salida que, ni qué decir tiene, no funcionó. Nadie había oído por allí hablar de una tal "Bultaco", y salvo los más entendidos en carreras, tampoco llegaba a la gente sus éxitos en competición (ahora sí, pero claro, ese es otro cantar).

De manera que cuando uno iba a gastarse el dinero en una moto, se compraba un ciclomotor, y cuando quería más potencia, un coche. Y la cifra de ventas de Bultaco comenzó a descender abruptamente.



· Bultaco Streaker, uno de los últimos intentos de Bultaco por salvar los papeles:




· Bultaco Lobito, la moto que encontramos en Policía Armada, con Esther a los mandos:




· Bultaco Campera 175 de 1966, la motocicleta de Jordan en "Policía Armada 2":




· Este es uno de los últimos modelos en aparecer de las famosa Bultaco Metralla, la GTS 250 de 1977:




· Una de mis preferidas: la Bultaco Matador Mk10 350. Sería también uno de los últimos modelos en ver la luz de las impactantes Matador.




· Una de las primeras Matador, de 1963. Nótese el transportín, y el escape sobreelevado que muchos otros fabricantes tardarían todavía una enorme cantidad de años en incorporar a sus diseños. La estética radical y el fuerte carácter de esta moto es abrumador:


Imagen de cabecera: Una de las "chicas Bultaco" con su Lobito, correspondiente al Almanaque Bultaco del 73. En la imagen tras el salto, la Lobito de medio trail. Esa moto, amigable, era una de las imprescindibles de Bultaco.

1 comentario:

  1. A Derbi le ocurrió algo parecido, aunque su futuro fue algo mejor en Italia. De Bultaco me encantaban los nombres, sonaban agresivos, como suena el propio Bultaco.

    ResponderEliminar